Las Guerras de Vidda - Capítulo 2: La batalla de Oshk

-Salgamos de mi despacho, -Dijo Nayarda- quiero llevarte a que contemples los jardines del Asbirc
-Me parece bien - respondió Ösnolf

Ambos salieron del despacho y, atravesando un largo pasillo de baldosas blancas, llegaron hasta un amplio portón donde se podía ver grabado un detallado pino en cada hoja.

-Abrid las puertas -Ordenó Nayarda a un guardia udeich.

Un haz de luz del exterior cegó por un momento a ambos ante la oscuridad del interior, que dio paso a un gélido y amplio paisaje blanco.

-¡Por Kreonf! Este sitio me recuerda a las congeladas costas del norte de Hjell -Exclamó Ösnolf.
-Bienvenido a la parte más bella del Asbirc.

Ante ellos se podía contemplar un amplio terreno cubierto de nieve y árboles excavado en un saliente de la amplia montaña donde se situaba Oshk. Bajo éste se encontraba el nacimiento del río Parv cubierto de una fina capa de hielo y la ajetreada ciudad alrededor.

-Estamos en la parte mas alta del Asbirc y de Oshk. Las leyendas de Sovec dicen que fueron construidos para el mismísimo dios Pakrishk.
-Veo que lo tenéis inmortalizado en esta imponente estatua
-Si, se desconoce quien fue su autor, lleva aquí siglos... Pero dime, -Dijo Nayarda cambiando el tema de conversación. -después de venir en mi busca, ¿hacia donde pretendíais dirigiros?
-Nuestra intención es llegar hasta Puente Blanco. Debido a que Kapria es el condado más alejado del peligro en Vidda, queríamos resguardarnos allí bajo la protección de la corte de Kapry, y así poder analizar la situación de la amenaza oscura sin la preocupación de un ataque enemigo.
-Me parece una buena idea -Dijo Nayarda. -Kapra siempre a estado en una ubicación privilegiada ante los acontecimientos de Vidda, y mas aún Puente Blanco, situada en su isla más alejada.
-Kapria siempre a tenido también un gran ejército y una flota mucho mayor -Añadió Ösnolf.
-Creo que podría prescindir de alguna tropa de udeich para que nos acompañen en el viaje. La frontera con Kapra queda a 3 dias de Oshk yendo en una montura. Una vez fuera de peligro, cabalgaremos hasta el puerto de Apotaios y desde allí navegar hasta la capital. Deja que me prepare, daré el anuncio de mi partida. Prepararé a los guerreros y avisaré al resto de nuestra unión.

-Perfecto, luego nos encontraremos.

Nayarda se alejó hacia el palacio mientras Ösnolf contemplaba el inmenso jardín. Paseo hasta el límite de este y desde una barandilla de piedra contempló la ciudad de Oshk a sus pies. Algo resultaba extraño allí abajo. A las puertas exteriores de la ciudad se aproximaba una avanzadilla de guerreros con extrañas armas. 

Al poco de oír el barullo, Ösnolf se percató de lo que ocurría: una avanzadilla de orcos.
Rápidamente, Ösnolf abrió el gran portón y cruzó corriendo el monumental pasillo. Bajo los peldaños de la reluciente escalera de mármol hasta la puerta principal, donde a sus pies calló la destrozada cabeza de un orco ante el sangriento martillo de Kapry:

-¡Sal, rápido!-le gritó a Ösnolf - ¡Vienen desde el oeste acompañados de unos guerreros de Ishtar!
Kapry se quedó guardando la puerta al Asbirc, mientras Ösnolf corría en busca de Nayarda abriéndose paso entre la multitud de gente asustada. Lo encontró al final de un callejón junto a Om-Rei'Yug, los cuales estaban atrapados por unos trasgos y un orco. De un contundente hachazo, Ösnolf partió a la mitad un trasgo que venía por su espalda y lanzó el basto escudo de éste a Nayarda, que dio muerte al orco con su maza y se defendió de un trasgo dándole un fuerte golpe con el escudo:

-¡¿Que está pasando?!
-¡No lo se! ¡no me ha dado tiempo a
coger mi armamento ni de avisar al pueblo! ¡Han aparecido de repente!

Om-Rei'Yug lanzó un hechizo de agua y los últimos trasgos que les impedían salir del callejón calleron muertos en el frío suelo empedrado:

-Salgamos rápido -Dijo Om-Rei'Yug.

Ya en la calle principal, Ösnolf lanzó un potente hachazo mientras gritaba unas palabras en Hjelliano, lo que hizo que la armadura de un orco se congelase y se destrozase, mientras Nayarda le daba muerte mediante un contundente golpe en la cabeza. Seguidamente, acabó con la vida de un trasgo con un virote de su ballesta.

Cuando parecía que la batalla se calmaba, apareció Kapry de repente:

-¡VIENE UN TROLL! -Gritó.
-¿Está muy cerca? -Preguntó Om-Rei'Yug.
-Viene montaña abajo, ¡hay que hacer algo ya!
-¡Todavía nos da tiempo a atacar!
-Dijo Ösnolf.
-¡Si! ¡Tengo que subir al Ashbirk al Gran Torreón, debo dar órdenes a las tropas de arqueros para que ataquen inmediatamente! ¡Defended mientras tanto las puertas, viene acompañado de tropas de ishters!

La unión de Port'Ria, a excepción de Nayarda, se dirigió hacia las ya destrozadas puertas, donde comenzaron a dar un festín de sangre bajo sus armas.

En el Ashbirk, Nayarda acabó con la vida de un trasgo malherido en las escaleras de subida, y una vez en el torreón hizo unas señales con la campana para que los arqueros se pusiesen en sus posiciones. Mientras tanto, con los restos de madera de las puertas, Om-Rei'Yug fabricaba una barricada para que estuviesen protegidos ante el troll que se encaminaba caminando pesadamente. Una lluvia de flechas cayó sobre el troll, el cual se tambaleó pesadamente, pero no hizo que flaquease.

Desde la torre, Nayarda vio que no surtía efecto, y se dirigió hacia las catapultas de la muralla norte. De vuelta en la bajada de las escaleras, se encontró con un ishter. Llevaba un gran turbante cubriéndole el rostro y una armadura de placas de acero: era un comandante del ejército de Ishtar:

-¡Al fin te encuentro, eres el traidor de Ishtar!
-Creo que no hace falta que te diga que clase de persona es a la que sirves
-Gracias a ti conseguiré una fortuna
-¿Cómo?
-Al-Roth ofrece una fortuna de mas de 10.000 barrashnii por tu cabeza, hay varias tropas buscándote por todo el sureste de Vidda
-De momento tú no serás capaz.

El ishter se abalanzó sobre Nayarda, que lo pudo esquivar en el último momento. Lanzó un fuerte mazazo, pero el ishter desvió el golpe con su escudo circular, haciendo que Nayarda se tambalease peligrosamente cerca de las escaleras. Con un salto se puso de pie, y destrozándole una pierna, hizo que el ishter se precipitase por la inmensa escalera, asegurándole una muerte segura.

En las afueras de la ciudad, el troll estaba cada vez más cerca, mientras que incesantes lluvias de flechas seguían cayendo hacia él. Nayarda se reunió con el resto de la unión y juntos fueron abriéndose paso amputando y desangrando a cada ishter, orco y trasgo que veían.

Una vez en la muralla, Nayarda dio la orden de disparar las catapultas, las cuales consiguieron tumbar al troll que ya estaba en la puerta de la ciudad:
-
¡Hay que matarle antes de que se levante! -Aulló Kapry.

Y toda la unión de Port'Ria bajó de las murallas hacia el caido troll, mientras Ösnolf se quedaba junto un grupo de udeich peleando contra unos últimos ishters.
El moribundo troll daba peligrosos manotazos al aire, que casi tumban a Kapry. Desde una posición segura, Nayarda disparó sus últimos virotes con la ballesta, mientras Om-Rei'Yug se abalanzaba junto a Kapry a mutilar la cabeza del troll. Ambos quedaron bajo un baño de sangre y al fin, consiguieron dar muerte al troll, dando a Oshk la victoria.
Al poco rato, Ösnolf bajó apresuradamente de la muralla con los udeich, menos de los que se esperaba que iban a sobrevivir:

-Traigo una mala noticia, al parecer te andan buscando Nayarda, quieren verte muerto. Al-Roth pretende evitar la separación de Parviek e Ishtar.
-Lo sé. -Respondió Nayarda fatigado por la batalla. -Me he encontrado con uno de los comandantes de ejército ishter en el Ashbirk
-Creo que nuestro viaje se va a retrasar. -Dijo Om-Rei'Yug.
-Veamos el lado positivo -Dijo Kapry. -¡Al menos nos hemos alzado con la victoria!
-Tienes razón -Dijo Nayarda. - ¡Oshk no será derrotado!
Y con un grito de alegría de todo el pueblo, la unión de Port'Ria se dirigió hacia el Asbirc.

Escrito por AlfonsoSabbath 27/06/2013

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